Hemos necesitado un par de días para poner todo en orden y volver al ritmo habitual, intentando digerir la visita del fin de semana pasado a la capital del país. Para situaros un poco, el jueves y viernes pasado los peques tenían fiesta en el cole, así que yo me tomé el viernes de vacaciones para poder tener tres días...en este país lo de los puentes no abunda...y poder visitar Washington DC, que nos queda bastante cerca, unas 7h30 de coche.
Empezamos la visita el viernes por la mañana en Mount Vernon, donde George Washington, el primer presidente del país, tenía su residencia, y donde falleció después de haber dado todo por la independencia de su tierra, en aquellos momentos colonia Inglesa. La casa, situada en una colina junto al río Potomak, es una mansión típica de la época de la gente adinerada, unas vistas impresionantes, junto a un conjunto de casas adosadas donde vivían los esclavos...interesante, los liberó en su testamento, pero nunca antes...y donde se llevaban a cabo todo tipo de labores (cocina, zona para lavar la ropa, establo,...). La visita, además de la casa y las zonas anexas (incluida la tumba) incluye un pequeño museo donde se expone su vida, pero entre todo lo que vimos, un lema nos llamó mucho la atención a Alba y a mi, "luchamos para ser libres", una pequeña arenga que dio a sus oficiales antes del famoso paso del Delaware, cuando derrotaron a los Casacas Rojas ingleses cruzando el helado río una noche de invierno. No importaba perder muchos soldados, o perder la guerra, era morir o ganar la libertad de su pueblo...interesante.
Acabada la visita, que fue bastante extensa, volvimos al coche para ir hacia Washington DC, quedaban sólo 15 minutos, pero que minutos, circulando por el George Washington Parkway en dirección norte, pasamos por uno de los entornos más bonitos que he podido ver, una zona magnífica, con una vegetación exhuberante, una urbanización espectacular respetando bastante el entorno, que convertía ese paseo en un de esos lugares idílicos donde no dudarías en residir una buena temporada.
Llegada a la capital, atravesando uno de los puentes sobre el Potomac, las vistas impresionan, no por haberlo visto muchas veces en la televisión dejas de sorprenderte, el Lincoln Memorial, Washington Monument, y el Capitol forman una linea visible desde muy lejos, que provoca una sensación de grandeza inigualable...tal vez París con su Avenue des Champs Elisees... pero sobre todo nos gusto la "ausencia" de rascacielos, lo cual aumentaba la belleza de la ciudad, dándole un aire Europeo de gran capital.
Llovía a cántaros, y eso se alargó todo el viernes y sábado, un tiempo de perros que provocó que nuestros paseos fueran más cortos de lo normal, y que enseguida buscáramos refugio en museos, bares....o el hotel. Aprovechando que llovía, por la tarde-noche decidimos hacer un tour motorizado, visitando todos los edificios importantes ... Withe House incluida ... llegando hasta Georgetown, aquí haremos punto y aparte, que maravilla de ciudad, o barrio porque está totalmente integrado un la capital. Tiene ese aire de ciudad señorial, adinerada, clásica, donde se ha respetado la arquitectura original, que aunque no tiene más de 300 años, tiene los suficientes para que bien conservada tenga un aire único. He de confesar que es la zona que más nos gustó a Alba y a mí, tanto la calle principal con todos sus comercios como las calles cercanas con sus casas de estilo Victoriano, la antigua casa de piedra y Georgetown College culminando un entorno único y exclusivo. Dato para interesados, casas por unos 3 millones de dólares de media.
Sábado por la mañana, sigue lloviendo, y caminamos desde el hotel hasta el museo del Aire y del Espacio, Ori estaba exultante, nada mejor para el que llevarlo a ver cohetes, planetas, aviones....alucina, y la verdad es que además de que se lo pasó en grande, los demás disfrutamos un montón, no hay como estar en el país de la NASA para tener las mejores muestras de cohetes y naves espaciales varias, alucinante, y coste cero, entrada gratuita para todo el público. Luego seguimos por el mueso de los American Indians...o sea de los Indios Americanos...donde los propios indios han desarrollado un museo en el que explican sus costumbre, su historia, la de su lucha con los colonizadores, una mezcla rara, en ningún momento una queja evidente en las diferentes salas respecto a la destrucción de su cultura, que ahora no deja de ser algo pintoresco, en fin, que es difícil tener un museo en la capital donde literalmente te puedas "cagar" en tus vecinos actuales.
Sigue lloviendo, decidimos ir al Capitolio, que bonito, es una pasada lo bien organizado que está para las visitas, y un placer recorrer la corta historia de este gran país. Tener la sensación de estar en uno de los centros de poder más grandes del mundo, realmente hace mirar las cosas de manera diferente, es un país muy joven, su primer presidente tomo el poder en 1789, y aún así lo miras como si estuvieras delante de alguien muy "adulto", con ese respeto de algo nacido de la decisión de ser libre, de crear un país desde cero, y terminar siendo una potencia mundial.
El Domingo amanece sin lluvia, por fin, hace frío pero da igual, almuerzo y corriendo a ver la Casa Blanca, que con la lluvia y lo lejos que queda desde la calle casi no se podía ver los días anteriores. Después de Obama casa, en versión Arnau, nos fuimos a Arlington, a ver el famoso cementerio, con las tumbas de los soldados americanos de casi todas las guerras, y casi todos los presidentes o personajes importantes de la historia de este país. Especialmente la familia Kennedy, con la tumba de JFK y su esposa, y muy cerca las de sus hermanos Rob y el recientemente fallecido Edward, aquí aún se podía distinguir el tono diferente del césped alrededor. Si alguno visita Washington, no os podéis perder esta visita, es imprescindible.
Domingo por la tarde de vuelta a casa, otras 7 horitas de coche, Google saltando de alegría cuando abrimos la puerta, y todos ya preparados para la vuelta al cole y el trabajo. Un fin de semana inolvidable, una ciudad que nos ha sorprendido, nos ha gustado más de lo que esperábamos, y sobre todo nos ha dejado un sabor de boca tan bueno, que seguro que intentaremos repetir.
Un beso a todos
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